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Comportamiento · Su voz · Escuchar antes de actuar
№09

Ladridos y la reja — No todos los ladridos son iguales

El mismo ruido puede estar haciendo trabajos muy distintos.

Esta página trata del perro que le ladra a todo lo que pasa frente a su reja, de por qué una cerca lo vuelve más intenso, y de cómo escuchar lo que dice un ladrido antes de decidir qué hacer.

NO SOMOS VETERINARIOS. Mencionamos medicamentos solo como información, pero la dosis la decide solo tu veterinario. Nunca le des a tu perro ningún medicamento, y menos uno para humanos, sin preguntarle antes a tu veterinario.

¿Por qué mi perro le ladra a la reja?

Sobre todo porque la reja le da un desfile constante de cosas a las que ladrar, y un premio cada vez: la persona que pasa sigue caminando, y desde su lado el ladrido funcionó. Un perro puede ser escandaloso detrás de una reja y amistoso en cualquier otro lugar. No todos los ladridos significan lo mismo — escucha cómo suena y mira su cuerpo antes de decidir que es una amenaza.

Un resumen de la raza no es más que un prejuicio sobre la raza.

Puedes usar los prejuicios — pero conoce a tu propio perro.

Depende de la crianza, el entorno y el carácter de cada perro. Puede tener todos los rasgos de la raza, algunos o ninguno. Cada perro es único.

1 ¿Los Frenchies son territoriales?

Pregunta por ahí y lo vas a oír seguido: los Frenchies son territoriales. El único estudio de la raza que encontramos apunta en otra dirección. En Italia, 206 dueños de Bulldogs Franceses respondieron el C-BARQ, un cuestionario de conducta estándar en la investigación con perros. Sus perros salieron bajos en agresividad y en miedo, y altos en apego y en búsqueda de atención.

Es un solo país y lo que responden los propios dueños, así que tómalo como una dirección, no como un veredicto. Pero encaja con algo que las guías de conducta de los refugios describen en perros de todo tipo. Best Friends Animal Society lo dice claro: un perro puede ser un amor en los paseos con su gente y, detrás de una cerca o una ventana, ladrar, lanzarse y gruñir enseñando los dientes a cualquiera que pase.

Así que la pregunta útil no es de qué raza es. Es dónde ladra, y a qué.

2 No todos los ladridos son el mismo ladrido

La ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad contra los Animales) ordena los ladridos según lo que los provoca. Desde afuera es el mismo ruido; por dentro, son cosas distintas:

TipoQué lo provoca
Territorialpersonas, perros u otros animales que entran o se acercan al espacio que él considera suyo — la casa, el patio, el carro
De alarmaalgo que ve u oye y lo sobresalta — en casa, y también en otros lugares
De saludover a personas o perros que le alegra ver; el cuerpo está relajado y mueve la cola
Para pedir atenciónquerer algo ya: atención, comida, un juguete, jugar
Por frustraciónestar encerrado, o no poder llegar a algo que quiere
Por contagio socialotros perros ladrando — empieza cuando los oye
Compulsivoladrar una y otra vez, a menudo con movimientos repetitivos
Por separaciónsolo cuando se queda solo
Por enfermedad o lesióndolor

Una pregunta ordena buena parte: ¿pasa también lejos de sus lugares? El ladrido que se queda en la reja, la ventana o el carro apunta a territorio. Ladrarle a lo que lo sobresalta dondequiera que esté apunta a alarma. Suenan parecido y necesitan respuestas distintas.

Si el ladrido es nuevo, o viene con otros cambios, primero que lo vea el veterinario. El dolor está en esa lista por algo.

3 Por qué la reja lo vuelve más intenso

Una reja, una cerca, una puerta o una ventana se interpone entre el perro y aquello a lo que reacciona. Según Best Friends, lo que hace detrás puede parecer agresión, pero muchas veces nace del miedo, la sobreexcitación, el estrés, la ansiedad o la frustración.

Y crece con la práctica. Cada vez que un perro tiene la oportunidad de reaccionar, señala Best Friends, está practicando — y le sale cada vez mejor. Una reja que da a una calle con movimiento le ofrece esa oportunidad todo el día.

Ahí hay una trampa. Alguien pasa, el perro ladra y la persona sigue caminando. Se iba a ir de todas formas, pero el perro no tiene manera de saberlo. Desde su lado, el ladrido funcionó — y el siguiente que pase recibe lo mismo.

4 La diferencia se oye

Un ladrido no es un interruptor de encendido y apagado. En un estudio publicado en Animal Behaviour, dos investigadores grabaron perros ladrando en distintas situaciones y analizaron el sonido. Los ladridos eran graduales, no cajones separados. Los ladridos ante una perturbación, como un extraño en la puerta, eran más ásperos, más graves y menos modulados, más largos y más seguidos. Los ladridos al jugar, o cuando el perro se quedaba solo, eran más tonales y más agudos.

Como el cambio es gradual, pon atención al deslizamiento: más grave, más áspero, más rápido.

Las personas lo oyen sin que nadie se lo enseñe. En Hungría, Péter Pongrácz y su equipo (2006) pusieron secuencias de ladridos armadas artificialmente a 90 oyentes — tres grupos de 30: dueños de la raza Mudi, dueños de otros perros y personas que nunca habían tenido perro. Los oyentes evaluaron qué emoción llevaba cada secuencia, y la experiencia con perros no marcó diferencia. Los ladridos graves y muy seguidos les sonaban agresivos. Los más agudos, con pausas más largas, les sonaban juguetones cuando eran ásperos; los agudos y limpios les sonaban temerosos o desesperados, pero nunca agresivos.

Los perros también lo oyen. Parte de los mismos investigadores midió el ritmo cardíaco de perros mientras les ponían ladridos. Cuando se repetía un mismo tipo de ladrido, los perros se acostumbraban. Cuando sonaba un ladrido de otra situación, su corazón volvía a reaccionar. El título del estudio lo resume: los perros pueden distinguir ladridos de situaciones distintas.

Después, míralo. La ASPCA describe el ladrido de saludo con el cuerpo relajado y la cola en movimiento; lo que Best Friends describe detrás de la barrera es lanzarse y gruñir. El mismo ruido desde el otro lado de la calle puede venir de dos perros muy distintos.

No encontramos ningún estudio sobre si una cara plana cambia cómo suena un ladrido, así que toma estas pistas como guía general y el cuerpo como segunda opinión.

5 Qué ayuda — y qué esperar

Empieza por lo que puedes esperar. La ASPCA es clara: no hay soluciones rápidas, y un perro que nunca ladre no es una meta realista. El objetivo es que ladre menos, no que no ladre nunca.

  1. Tápale la vista. Una lámina de plástico removible o un recubrimiento en aerosol en los vidrios, cortinas, una cerca sólida en vez de una abierta, barreras visuales a lo largo de la cerca. Lo que no ve, no lo puede practicar.
  2. Organiza el día para que no tenga la oportunidad. Best Friends sugiere arreglar las cosas para que el perro no pueda reaccionar — por ejemplo, llevarlo a otro cuarto antes de que lleguen visitas. La ASPCA agrega: supervisa su tiempo en el patio.
  3. Enséñale una señal de “silencio” con premios, como la describe la ASPCA.
  4. Enséñale “a tu lugar” — un sitio al que va y donde se queda hasta que lo liberas. Le da un trabajo que no es la reja.
  5. Que la respuesta vaya con el tipo de ladrido. Tapar la vista sirve para el ladrido a lo que ve. El que viene del dolor, de quedarse solo o de la frustración necesita su propia respuesta — y el ladrido nuevo empieza por el veterinario.

6 Spike: nuestra experiencia

Nuestras historias y opiniones en esta página son nuestra experiencia personal con un solo perro, Spike. Un perro no es la medida de todos — para tu perro, decide tu veterinario.

Spike

“Ladra con un propósito — casi nunca por ladrar.”

Los primeros dos o tres meses pensamos que Spike era mudo. Hoy le ladra a la reja todos los días.

Durante sus primeros cuatro o cinco años, no le ladraba a la reja. Los Frenchies tienen fama de perros callados — fama, no una medición — y él la cumplía. Después se mudó enfrente un perro muy ladrador, un schnauzer, y empezaron los ladridos en la reja. Mismo perro, misma casa, misma reja. No podemos probar que una cosa causara la otra.

No es que simplemente se sume. El schnauzer le ladra a perros, a ciertas personas, a lo que pasa en la calle — y a nosotros. Spike contesta algunos de esos ladridos y deja pasar otros, y los que contesta con más seguridad son los que van dirigidos a uno de nosotros. Primero escucha, después decide — el estudio del ritmo cardíaco de arriba, en vivo, de un lado a otro de la calle.

El schnauzer es solo una línea de su lista:

Qué lo hace ladrarCómo lo vemos nosotros
alguien toca la rejaterritorio — lo dispara el contacto, no la vista
el schnauzer ladra, sobre todo a uno de nosotrosuna respuesta de un lado a otro de la calle
empieza una discusión afuerase mete de inmediato — comentario, no amenaza
un ruido que no reconocealarma — la única que no depende de su lugar
pasa una de dos o tres personas en particularun historial, no rechazo a los extraños

En el español dominicano hay una palabra exacta para esto: chismoso, el que tiene que enterarse de todo lo que pasa en la calle y opinar sobre todo. Un motoconchista — aquí el motoconcho es el transporte de todos los días — lo provoca cada vez que pasa, y Spike le discute: sin gruñir, sin ninguna señal de agresión, los mismos dos, todos los días. Cuando uno de nosotros entra por la reja, corre de un lado a otro y despeja la entrada hasta que estamos en el patio. En las horas de calor se queda adentro, pero si se arma una discusión en la calle sale disparado como una bala, para que nada pase sin él. Escandaloso cada vez, y nada de eso es una amenaza.

Esa bala tiene un riesgo real, y es para él: un Frenchie excitado puede recalentarse en un día que otro perro aguanta sin problema. Con el carro pasa algo parecido. Le ladra a cualquiera que toque el carro — el empleado de la estación de gasolina que estira la mano hacia él, no alguien que camina cerca. Tapar las ventanas no cambiaría nada, así que lo que manejamos es dónde va sentado y qué puede alcanzarlo, con un ventilador en su jaula y el aire acondicionado prendido.

Lejos de sus lugares es otro perro. Casi nunca ladra en la calle. Cuando otro perro le ladra, planta las patas, saca el pecho y mira, en silencio. Callado no es lo mismo que relajado, así que seguimos caminando antes de que la cosa crezca. No es un perro ladrador. Tiene un lugar ladrador.

En Santiago la mayoría de los perros vive en casas con patio y una reja hacia la calle, con gente pasando todo el día y muchos perros sueltos. De los cuatro Frenchies que conocemos aquí, tres se portan como Spike en su reja. El cuarto no — y también tiene patio. Así que la reja no es toda la respuesta, y la raza tampoco. Lo que nosotros miraríamos es qué le da tu propia reja para hacer a tu perro cada día.

No les ladra a los extraños en general. Tiene problema con dos o tres personas en particular — de esas que seguían tocando la reja y metiendo la mano después de que él les había dicho con claridad que se alejaran. Se lo ganaron. A un perro pequeño lo tratan como a un juguete de una forma en que a uno grande nadie se atrevería.

Los dueños también preguntan

¿Por qué mi perro le ladra a la reja?

Sobre todo porque la reja le da un desfile constante de cosas a las que ladrar, y un premio cada vez: la persona que pasa sigue caminando, y desde su lado el ladrido funcionó. Un perro puede ser escandaloso detrás de una reja y amistoso en cualquier otro lugar. No todos los ladridos significan lo mismo — escucha cómo suena y mira su cuerpo antes de decidir que es una amenaza.

¿Un Frenchie puede morder si alguien lo provoca a través de la reja?

Sí. Cualquier perro puede morder si lo provocan, también un Frenchie. Por eso, un pedido para quien pase frente a un perro que ladra: no lo provoques para divertirte. Y para los dueños: si una mano puede atravesar tu reja, bloquéala con malla o con un segundo panel, para que la mano de un extraño nunca quede del lado de adentro.

¿Cómo distingo un ladrido de juego de uno serio?

Escucha y después mira. En las grabaciones, los ladridos ante una perturbación eran más graves, más ásperos y más seguidos, y los de juego más agudos y tonales — y los oyentes notaron la diferencia hubieran tenido perro o no. Después revisa el cuerpo: relajado y moviendo la cola, o lanzándose y gruñendo.

¿Mi perro va a dejar de ladrarle a la reja algún día?

Probablemente no del todo, y esa no es la meta. La ASPCA lo dice claro: busca que ladre menos, no eliminar el ladrido. Tápale la vista con lámina en los vidrios, cortinas o una cerca sólida, supervisa su tiempo en el patio y enséñale una señal de silencio y un lugar al que ir.

¿Por qué mi perro adulto empezó de repente a ladrarle a la reja?

Primero descarta el dolor con el veterinario — la enfermedad y las lesiones están en la lista de razones por las que un perro ladra. Después mira del otro lado de la reja: un perro nuevo enfrente, más gente pasando, algo nuevo a lo que reaccionar. Cada persona que pasa y sigue caminando le enseña que el ladrido funcionó.

Fuentes

  1. ASPCA — Barking. aspca.org
  2. Best Friends Animal Society — Managing Barrier Reactivity. bestfriends.org
  3. Gazzano V, Curreli C, Curadi MC, Cecchi F, Baragli P, Gazzano A, Ogi A (2026). Behavioral Characteristics of French Bulldogs in Italy: A Pilot Study Using the C-BARQ Questionnaire. Pets 3(2):21. doi.org
  4. Yin S, McCowan B (2004). Barking in domestic dogs: context specificity and individual identification. Animal Behaviour 68(2):343–355. doi.org
  5. Pongrácz P, Molnár C, Miklósi Á (2006). Acoustic parameters of dog barks carry emotional information for humans. Applied Animal Behaviour Science 100(3–4):228–240. doi.org
  6. Maros K, Pongrácz P, Bárdos G, Molnár C, Faragó T, Miklósi Á (2008). Dogs can discriminate barks from different situations. Applied Animal Behaviour Science 114(1–2):159–167. doi.org
Spike, el Bulldog Francés
Sobre el autor

El papá de Spike

No es veterinario — es la persona que vive con Spike, un Frenchie atigrado oscuro, desde hace más de 7 años. Revisamos lo que escribimos aquí con el mayor cuidado posible y lo contrastamos con las fuentes citadas arriba. Cuando la vida real contradice el manual, lo decimos.

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Una nota de la redacción

Esta página es solo educativa. No somos veterinarios, no tratamos a los perros ni hacemos diagnósticos. Te ayudamos a entender mejor a tu perro, a notar a tiempo cuando algo no va bien y a saber qué preguntarle a tu veterinario. En muchos de estos temas nosotros también somos nuevos. Reunimos el conocimiento y las opiniones que encontramos en internet, entre ellos estudios, webs de facultades de veterinaria y foros de dueños, para que no tengas que buscarlos tú. Comprobamos lo que podemos y marcamos lo que viene de foros o de sitios no oficiales. En qué creer lo decides tú junto con tu veterinario. Haz también tu propia investigación antes de aplicar cualquier cosa; no asumimos responsabilidad por ningún daño que pueda derivarse.

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